“No me atrevo a hablar porque para eso vos prendés la radio y hablan de la educación como si fueran todos peritos” afirma Esther Sánchez, a pesar de ser una de las pocas voces con autoridad para hablar sobre el tema. Desde hace más de 30 años es la directora de uno de los tres institutos preuniversitarios que forman parte de la Universidad Nacional de San Juan, el CCUMM. Este colegio se caracteriza por ser «participativo» ya que propicia la comunicación; promueve la integración de lo aprendido a la vida cotidiana; favorece la reflexión y el control de la impulsividad, orientándose hacia el diálogo; trabaja para despertar el entusiasmo y la autoestima; cultiva actitudes de vida que requieran respeto, humildad, ideas claras, espíritu de servicio y conciencia ecológica, como reza la página institucional.

¿Cuál es la propuesta que la escuela le hace a sus estudiantes?
El enfoque metodológico programático de este colegio tiene que ver con aprendizajes orientados y controlados, en relación a la adquisición de informaciones y conocimientos; planeamiento de cursos de estudio; unidades de aprendizaje; guías de aprendizaje dirigido; proyectos de aula; proyectos de investigación curricular y extracurricular…

¿Qué actividades extracurriculares tienen en el colegio?
El colegio se relaciona con «CAS», Creando Acciones Solidarias, donde hacemos un beneficio al Hospital de Niños y visitamos el hogar de ancianos. Tenemos teatro… En años anteriores teníamos percusión, pero lo hemos cambiado por yoga. También tenemos salidas a la Feria del Libro, al NOA (noroeste argentino), el campamento a Santa Rosa de Calamuchita, la Ruta del Arte en Córdoba.

Además, tienen un programa de idiomas…
Sí, obligatoriamente los estudiantes tienen que elegir un idioma, pero el que quiere puede elegir otro más. Tenemos portugués, italiano, mandarín, alemán… La enseñanza del alemán nos posibilitó viajes… a Alemania iban algunos estudiantes y de aquel país venían otros al colegio. Con mandarín pasó lo mismo, algunos estudiantes pudieron viajar a China.

¿Cuáles son los principios que han orientado el accionar del colegio?
En primera instancia, el colegio se constituye como base de experiencias piloto de innovación pedagógica. Siempre tengo a mano un artículo que fue escrito en los inicios de la escuela pero que tiene vigencia al día de hoy (busca un documento y a continuación lee): la resolución 248, del año 1965, en la Universidad Provincial Domingo Faustino Sarmiento, dice que se crea un colegio secundario para impartir enseñanza con fines de experimentación, de innovación pedagógica o de práctica profesional docente.
Todos los años nos planteamos si estamos cumpliendo de esta forma la enseñanza, porque tenemos que estar a la altura de los jóvenes que tenemos en nuestras aulas.

Colegio Central Universitario Mariano Moreno

¿Cómo se piensa la formación del estudiante?
Los preparamos pensando en que deben ser ciudadanos democráticos… Esto no significa que cada uno deba tomar partidismo. Sí tenemos que ser capaces de educar para que después sean estudiantes democráticos y en comunicación.
Hay una formación que le permite al estudiante ubicarse y no encauzarse, por un lado, sino abrirse con un sentido crítico. Esta actitud educativa es muy importante, el hecho de que no sea direccional. Somos una escuela pública, recibimos al hijo del empresario, del obrero, del profesional… Por eso es que usamos el guardapolvo blanco, porque uniforma. Nosotros sostenemos el guardapolvo blanco, sostenemos una escuela pública que tiene que mantener el nivel para que sea representativa de la educación de todos. Pero que cada uno tome su dirección de acuerdo a lo que cree.
También es importante el respeto de la pluralidad de opiniones. Es necesario que aprendamos a dialogar, a escuchar. ¿Qué pienso? ¿Cómo lo pienso? ¿Cómo lo siento? y ¿qué hago, cómo lo hago? No se trata de convencer, se trata de escuchar cómo piensa el otro, cómo siente. Después de ver qué siento yo, y ese sentimiento siempre tiene que ser el del respeto de la opinión del otro. Tengo que empezar a pensar en este mundo para que los seres humanos podamos actuar en comunicación. Todos tenemos derecho a dialogar, a expresarnos, pero es un problema serio si no somos capaces de comunicarnos. Esto requiere de la educación, debemos aprender a hacer silencio para escuchar.
Además, tenemos que ejercitar la libertad basada en el pensamiento crítico y reflexivo, que no se refiere a criticar. Debemos escuchar y reflexionar, no re-accionar.

Nosotros sostenemos el guardapolvo blanco, sostenemos una escuela pública que tiene que mantener el nivel para que sea representativa de la educación de todos.

Esther Sánchez, profesora de Historia

¿En qué consiste el sistema evaluativo?
Los programas están divididos en unidades, de 4 o 5, y entre ellas se relacionan. Hay que poder encontrar la unión, encontrar la interrelación entre los contenidos que cada una de las asignaturas establece.
El colegio presenta una modalidad de evaluación cualitativa e integradora. Entonces se hace imposible la especulación porque necesariamente el estudiante debe encontrar esa integración. Esto te hace entender que el conocimiento absoluto no existe, sino que existe el conocimiento de acuerdo a cómo relaciono. El absoluto, y a lo mejor es una impresión mía, es una quimera. ¿Por qué me voy a jugar la vida por un absoluto? Me la tengo que jugar por el proceso de reflexión en mí con todo lo que significa. Hay una dinámica de vida que uno toma, y hay que aprender a actuar de acuerdo a ella.

¿Cómo se organizan los contenidos de los programas?
La organización de los contenidos de las asignaturas se da en forma integrada, holística y dinámica. Porque el ser humano se desenvuelve integralmente en todos los ámbitos: no es geografía o historia pura, está holísticamente colocado. Este plan de estudio es muy rico porque te llevas muchos conocimientos, pero, insisto, no es un conocimiento absoluto. Si no existe lo absoluto, ¿por qué no voy a escuchar lo que el otro plantea?, ¿cómo vamos a dialogar y cómo vamos a llegar a un punto?
Nosotros tenemos una base de formación que la tienen Arte, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. En cada una está más intensificada lo referido a la respectiva orientación, pero la base la tienen todos. Y si los estudiantes alcanzan a ver esa plasticidad, esa dinámica, pueden hacer lo que quieran. Y luego, saber discernir, porque cada uno tiene que saber dónde está parado.

¿Cómo describiría a los adolescentes estudiantes de hoy?
No te puedo dar una respuesta categórica. Venían cosas pautadas, y la pandemia… en realidad la cosa venía de hace rato. Lo que pasa es que la pandemia apuró el proceso de nuevos paradigmas, como se dice ahora. Por ahí, antes, los jóvenes tenían algo con lo que aceptar o no aceptar las cosas. Pero los viejos paradigmas están como volteados. Por eso lo que hay que buscar es que los jóvenes tengan claro que no es un mundo mejor o peor; es un mundo que hay que aprender a vivirlo, de acuerdo a la dinámica que ese mundo tiene. Y yo, como docente, me gustaría que se sintieran libres y que el diálogo apareciera para poder encajar en esa dinámica que es el nuevo paradigma que tenemos que vivir. Pero no te puedo decir que son buenos ni malos. Son tan inquietos, como todos los jóvenes… Hay que ver cómo se va estructurando ese nuevo paradigma. El joven lo siente, pero todavía no sabe en qué lugar va a estar. Tienen que empezar a tomar fortaleza de lo creen y de lo que hacen.

Me gustaría que (los jóvenes) se sintieran libres y que el diálogo apareciera para poder encajar en esa dinámica que es el nuevo paradigma que tenemos que vivir.

¿Y los docentes? ¿Cuál es el rol que están cumpliendo hoy con respecto a sus estudiantes?
Creo que en esta dinámica de trabajo hay un porcentaje de docentes en esta escuela que responden. Hay algunos que se hacen los sordos, mudos y ciegos. Pero hay otros que se preocupan en toda esa dinámica. Y funciona porque es elevado el porcentaje de docentes que están respondiendo a esa característica.
Ahora yo en general no me atrevo a hablar porque para eso vos prendés la radio y hablan de la educación como si fueran todos peritos.
Pero el docente que está acá, sí está preocupado por cómo se va a armar el nuevo paradigma, porque estamos saliendo de uno y nos estamos enfocando en otro nuevo sin saber sobre qué base… Porque lo tenemos que ir construyendo en el hacer, en el vivir. Hay muchos que se preocupan y están en esa dinámica, pero no están uniformados. Eso es lo peor que puede ocurrir. Si querés, tienen un hecho común, que es ver este nuevo paradigma cómo se da, cómo se mueve, y aprenden a escuchar a los chicos… así que el docente está en la dinámica del cambio, del nuevo paradigma.

¿En qué se nota más que ha influido la pandemia en los jóvenes?
Han apreciado mejor la relación cara a cara entre sus compañeros. Porque eso el adolescente lo necesita y lo siente. Uno no puede perder la relación, porque es lo que nos hace humanos. Eso no quiere decir que no vamos a usar la técnica; pero nosotros tenemos que usarla y no que ella nos use a nosotros. Eso es lo que hay que estar cuidando permanentemente. Porque, se decía, el gran peligro del hombre de la antigüedad era convertirse en esclavo. Hoy, el gran peligro del hombre es convertirse en robot. Pero este tiene que estar al servicio del ser humano, no al revés. Y ese es el trabajo que les toca a los jóvenes.

¿Cuál es el desafío más grande de ser docente?
Lo he estado pensando… me ha llamado la atención tu pregunta. Creo que es la entrega al trabajo. A veces el docente se pierde un poco porque no está entregado y se centra solo en lo que tiene que hacer.
Ahora me preguntan cuándo me voy a jubilar para empezar a vivir la vida… sí, me tengo que jubilar, pero yo ya viví la vida entregada al trabajo que tenía que hacer. Y creo que ese es el gran desafío.

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