Una publicación de la revista universitaria detalla el proyecto de la UNSJ, que posibilitará obtener harina rica en fibras y proteínas a partir del bagazo, un residuo del proceso de elaboración de cerveza. El trabajo será en una empresa y pone el acento en el concepto de economía circular.

Se sabe que la principal materia prima utilizada en la producción de cerveza es la cebada malteada. Ese ingrediente se somete a un proceso de cocción y maceración del cual resulta el mosto cervecero, licor que luego atraviesa una etapa de fermentación para lograr el resultado final. En ese proceso se producen cantidades importantes de un residuo que no se puede disolver y que se conoce como “bagazo” cervecero. Este subproducto representa el 85% de los residuos y es en promedio el 31% del peso original de la malta utilizada durante el proceso. A partir del bagazo, un equipo de investigación del Instituto de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería elaborará harina. Será en la empresa de cervecería artesanal «Donata del Desierto», de San Juan, mediante un proyecto de transferencia de conocimiento y tecnología.

“La harina de bagazo posee destacables propiedades nutricionales, tales como son el alto contenido de fibras y proteínas. Además, en el bagazo se encuentran azúcares y sus fibras dietarias poseen efecto probiótico, prevención del cáncer de colon, capacidad antioxidante, función inmunitaria y efectos positivos sobre los metabolismos lipídico y de la glucosa”, apuntan en el proyecto, entre varias bondades más del bagazo, las doctoras Rosa Rodríguez y Paula Fabani, ambas de ese Instituto de la UNSJ.

Las investigadoras están al frente del proyecto denominado “Concepto de economía circular aplicado a la producción de cerveza: Elaboración de harina, biochar, gas y bio-oil utilizando energía solar como vector energético”. Es un proyecto adjudicado al grupo de trabajo en la Convocatoria PICT (Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica) Aplicados 2021 – Categoría III –Vinculación, seleccionado y financiado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.

En el medio
En eso de la economía circular, lo cual implica renovar, reciclar y reutilizar materiales en un círculo virtuoso para la ecología, el ambiente y la misma economía, el proyecto tiene el objetivo de valorizar el bagazo de cerveza como biorresiduo mediante dos alternativas: convirtiéndolo en una harina rica en fibras y proteínas, y transformándolo en un biochar (mejorador de suelo) usado como sustrato para cultivos sin suelo, y también en bio-oil, que se utiliza como combustible.

El primer paso es la elaboración de la harina a partir del bagazo. “El equipamiento que recibe la empresa está constituido por una moledora y tamizadora de granos, una envasadora al vacío y deshidratador IR”, dice Rosa Rodríguez. “La idea es hacer en la empresa toda la parte de secado, luego la molienda, el envasado y la venta del producto con un envase ecológico, rotulado y todo lo que corresponde para el consumo humano de este producto que será la harina de bagazo de cerveza”, agrega Paula Fabani.

Ahora, el equipo del Instituto de Ingeniería Química podrá seguir investigando con el equipamiento que llega a Donata, porque la transferencia de proceso productivo desde la UNSJ a esa empresa (que cumplía con los requisitos de Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) implica un ida y vuelta: personal de esta Universidad puede seguir investigando con el equipamiento que recibe en comodato la empresa e incluso estudiantes de posgrado podrán realizar estudios allí, en el proceso de producción en esa unidad productiva.  

Con energía solar
Las ingenieras explican que, paralelamente a la transferencia de conocimientos y equipos a la empresa para la elaboración de harina, continuarán trabajando con energía solar para obtener vectores energéticos (esas sustancias que almacenan energía que luego será liberada de manera controlada, como el carbón). Construirán un prototipo de reactor de pirogasificación que use energía fotovoltaica concentrada. El pirogasificador es un reactor que transforma los residuos agroindustriales en vectores energéticos (gas y líquido) y en biochar. La energía solar concentrada redirecciona los rayos solares a un punto por donde circulará el fluido a calentar. “Este concepto ha sido desarrollado en primera instancia por el doctor Germán Mazza, director del PROBIEN, instituto de la Universidad Nacional de Comahue y CONICET, con el que trabajamos desde 2003”, cuenta Rodríguez. Esa unidad de investigación de la Universidad de Neuquén dispone de un reactor de energía solar concentrada. «En el PROBIEN nosotras estudiamos los parámetros de operación y esa información se puede utilizar para proyectar un reactor que utilice energía solar, de modo que en un futuro la empresa puede elaborar también productos como biochar y bio-oil», indica Daniela Zalazar, investigadora del Instituto de Ingeniería Química y becaria de CONICET.   

Residuos cero
El proceso permitirá obtener entonces una harina no tradicional, un biochar que podrá ser usado como sustrato de cultivos sin suelos y productos combustibles. Rodríguez y Fabani consideran que el crecimiento de la industria cervecera artesanal en San Juan ha producido una importante generación de bagazo, cuyo destino final no representa una solución rentable. Pero ahora “los residuos de la elaboración de cerveza artesanal generarán así productos amigables con el ambiente. Está la premisa de residuos cero, haciendo que el proceso de elaboración de cerveza artesanal sea más sustentable desde el punto de vista económico y ambiental”, dicen las investigadoras.

Fuente: Revista UNSJ; Nota de Fabian Rojas.

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